L'ISLE-ADAM

THE VALLÉE DE L'OISE & LES TROIS FORÊTS

 

TOURIST OFFICE

PATRIMONIO

La iglesia de Saint-Martin

La catedral de Notre-Dame de París no es el único monumento cultural de l’Ile-de-France que se benefició de la experiencia del célebre arquitecto, Eugène Viollet-le-Duc. De hecho, la iglesia de Saint-Martin de L’Isle-Adam recibió sus valiosos consejos en el siglo XIX, durante los trabajos de restauración integrales de la portada, el campanario y la capilla de la Virgen. Así pues, la iglesia de Saint-Martin de L’Isle-Adam, construida en el siglo XV (1487), fue transformada bajo los auspicios de Viollet-le-Duc. El edificio también ha sufrido varias reformas a lo largo de su historia, en particular, a raíz de un incendio que tuvo lugar la noche de Navidad de 1661. En 1776, Louis-François-Joseph de Bourbon-Conti, penúltimo de los príncipes de Conti, hizo construir la capilla situada en la nave lateral izquierda para instalar en ella el féretro de su padre, Louis-François de Bourbon-Conti, gran coleccionista de arte, cuya tumba aún se puede ver en la actualidad.

 

El Pabellón Chino

¿Has dicho: «Chino»? ¡Venid a penetrar en los misterios del Pabellón Chino y descubrid todos sus secretos con las magníficas visitas guiadas elaboradas por los guías de la Oficina de Turismo! El Pabellón Chino de esta fábrica del siglo XVIII fue construido en 1785 y declarado monumento histórico en 1975. Ha sido restaurado en dos ocasiones: en el mismo año de su declaración de monumento histórico y en 2008. Solo se puede visitar mediante visitas guiadas para garantizar su conservación.

Situado en el centro del Domaine de Cassan, el Pabellón adornaba el parque del château. La leyenda cuenta que el pintor Fragonard fue el diseñador de los planos del Pabellón y de las pinturas de la rotonda.

Situados en frente de este monumento nos invade un sentimiento de calma, que favorece la meditación y la elevación del espíritu. La originalidad y los encantos que lo rodean hacen de este lugar un remanso de paz lleno de curiosidades. Es el representante típico de los edificios ornamentales de los jardines chino-ingleses, tan populares en esa época. Una auténtica invitación a la serenidad….

Reserva obligatoria en la Oficina de Turismo

 

La playa de L'Isle-Adam

La playa fluvial más grande de Francia está en L’Isle-Adam. Esta playa data de 1910, mientras que sus primeras cabinas, del mismo estilo que las de Deauville, son de 1920. En aquella época, este era el lugar a donde se acudía para ser visto. De hecho, muchas personalidades visitaban esta playa y fue aquí donde Mistinguett lanzó la moda del pijama durante un desfile caritativo.

Dotada de siete pistas de tenis y quioscos de música con grupos de Jazz de Nueva Orleans, esta era una auténtica localidad balnearia.

Habría que imaginarse sus fuentes de mosaicos azules y blancos o el trampolín de madera, apodado la «Jirafa», que permitía meterse directamente en el río.

Después de la Segunda Guerra Mundial y gracias al tren, que llegaba directamente y sin parar desde la estación de París Norte, los jóvenes parisinos empezaron a llegar para pasar el fin de semana «en la naturaleza» y para divertirse con los amigos.

Fue el quinto campeón olímpico de natación, Johnny Weissmuller, famoso por su papel de Tarzán, quien inauguró en 1949 la piscina «récord», dotada con tres trampolines de 3 y 5 metros.

En los últimos 50 años se han realizado periódicamente cambios en la playa y sus instalaciones, para satisfacer los nuevos gustos y necesidades del público.

En la playa también se han rodado varias películas: la primera que se rodó aquí fue «Rue des Pairies» con Jean Gabin y, después, «Partir Revenir», de Claude Lelouch. Una de las últimas filmadas en la playa de L’Isle-Adam fue «Le secret», con Cécile de France y Patrick Bruel.

Cada verano, el uso de estas instalaciones constituye siempre una de las actividades turísticas más importantes de L’Isle-Adam. Con sus cabinas renovadas en 2015 y sus dos piscinas, una de las cuales está rodeada de arena fina, la playa de L’Isle-Adam ofrece numerosas actividades, incluida una zona de picnic con sombra y un minigolf, un tobogán acuático, etc. La playa sigue siendo el lugar a donde hay que ir, no tanto para ser visto, como para disfrutar de un lugar turístico excepcional.

Más información en:  ville-isle-adam.fr

La iglesia de Jouy-le-Comte

La propia Juana de Arco habría rezado en la iglesia de Jouy-le-Comte. Dos pequeñas cruces en una de las losas del coro marcan el lugar donde se arrodilló. La construcción de la iglesia románica de Jouy-le-Comte (Parmain) comenzó en el siglo XII. Las partes orientales de la iglesia primitiva fueron reconstruidas poco antes de mediados de siglo. Las distintas etapas de estos trabajos de restauración se sucederían a lo largo de unos 50 años. En el siglo XIX, la nave fue completamente reestructurada y solo se conserva el muro norte. En el interior destaca la bóveda de cañón con artesonado que recorre la iglesia. 

La abadía de Notre-Dame du Val

La abadía cisterciense de Notre-Dame du Val es la fundación más antigua de esta orden en la región de Ile-de-France. Situada en el territorio de los municipios de Mériel y Villiers-Adam, su construcción comenzó en 1125, es decir, más de un siglo antes que las abadías vecinas de Royaumont y Maubuisson. La iglesia se derrumbó en 1822 y, en 1845, la abadía fue convertida en una cantera de piedra. En la actualidad, aún se pueden visitar varios edificios, uno de los cuales es considerado uno de los dormitorios monásticos medievales más bonitos de Francia. En 1947, el edificio monacal de la abadía de Notre-Dame du Val fue declarado monumento histórico y, en 1965, el resto de los edificios.

 

Los sitios megalíticos

¡Una poderosa huella de la Prehistoria aún visible! Aunque en el Val d’Oise tan solo quedan quince tumbas colectivas y ocho menhires por las numerosas destrucciones que han sufrido, estos vestigios del pasado siguen siendo impresionantes. Desde 1800, por lo menos trece dólmenes de corredor y cinco menhires han sido desmantelados o convertidos en adoquines. Los prehistoriadores estiman que el departamento podría haber contado durante el Neolítico final con, por lo menos, 300 estructuras funerarias colectivas. Joyas megalíticas para descubrir: la tumba neolítica Trou aux Morts, en Parmain; el dolmen de corredor, la Pierre Turquaise; el dolmen de corredor de Blanc Val; el cofre megalítico de Bellevue y el dolmen de la Pierre Plate, en Presles. 

El puente Cabouillet

Tras las huellas del puente levadizo del castillo medieval… El puente Cabouillet, declarado monumento histórico en 1936, fue construido en piedra en 1500, en la época de Antoine de Villiers-Adam, y consta de tres arcos, uno de los cuales no está sobre el agua, ya que en ese lugar se encontraba el puente levadizo. La palabra «cabouillet» proviene del dialecto de Vexin y significa «revolver». Esta expresión hace referencia al gesto de las mujeres, que acompañaban a los pescadores en las embarcaciones y que removían el agua para enturbiarla y desorientar a los peces.

Lavadero municipal de Villiers-Adam

Una restauración para honrar una tradición caída en desuso. El lavadero municipal fue el lugar de encuentro de las mujeres del pueblo hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Cuando se construyó en 1808, el lavadero estaba cubierto por un edificio de piedra, que se desmoronó. Ha sido restaurado en varias ocasiones (1860, 1887 y 1921). Cabe destacar que el edificio cayó en desuso después de la Segunda Guerra Mundial y que ha sufrido varios actos de vandalismo. Los trabajos de restauración más recientes comenzaron en 2009 con la participación de diez jóvenes voluntarios de la asociación «Rempart» (Réhabilitation et Entretien des Monuments du Patrimoine Artistique). Desde entonces, todos los veranos trabajan para reconstruir las paredes, el techo y el armazón. La asociación «Mémoire d’Avenir» (asociación para la puesta en valor del valle de Chauvry) espera que, con el tiempo, este lugar, que será administrado por el Ayuntamiento, pueda acoger a senderistas, actividades pedagógicas y eventos culturales (pequeños conciertos, representaciones teatrales, etc.).

Fuente abrevadero y lavadero de cascos de Betemont-la-Forêt

¡Un lavadero de cascos de caballos en el catastro napoleónico de 1833! En efecto, el pueblo posee una curiosidad, que con el tiempo se ha vuelto bastante rara: un lavadero de cascos de caballos, que permitía a los campesinos no ensuciar los caminos del pueblo durante su regreso de los prados con sus animales. Construida en la primera mitad del siglo XIX, la fuente abrevadero, adornada con una cabeza de león tallada en granito, servía para que los caballos se refrescaran después de un largo camino o del trabajo en los campos. En efecto, desde la Edad Media y hasta 1950, la actividad económica del pueblo estuvo basada principalmente en la agricultura y en la explotación de la madera de castaño (para satisfacer las necesidades de la viticultura). Este lavadero de cascos de caballos de piedra caliza es uno de los últimos ejemplares de este tipo de construcción aún en pie en Île-de-France. El lavadero destaca por la relativa profundidad del vaso por el que se hacía pasar a los caballos.

 

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